Hilary escribe artículo para Refinery 29: "Equivocarse es parte de la maternidad"

Hilary escribió un nuevo artículo para Refinery 29 sobre la maternidad en medio de la pandemia y aquí se los dejamos:

VAMOS A DECEPCIONAR A NUESTROS HIJOS Y VAMOS A EQUIVOCARNOS, PERO ES PARTE DE LA MATERNIDAD
Antes de la pandemia, estaba dejando a mi hijo de 8 años, Luca, en la escuela y vi a todos luciendo ropa normal y divertida de niños en vez de su uniforme. Olvidé que se se trataba del día en que podían vestirse como querían. Inmediatamente me sentí como: 'Oh Dios mío, has fallado'.
Es algo pequeño en el esquema mayor, pero apesta que algo salga y luego sientes que tu hijo se perderá de algo o se sentirá diferente. En realidad, lo recogí de la escuela y yo estaba como: 'Lo siento mucho, me olvidé que podías vestirte como querías. Oh Dios mio, fallé. Bla, bla, bla' y él estaba como: 'No hay problema, habían muchos chicos usando su uniforme'. No le afectó mucho a él, pero se quedó conmigo. 
Han habido veces en donde me olvidé la leche para mi hija de 18 meses, Banks. Ella sale conmigo todo el día, estamos en el tráfico y es tiempo de tomar la leche y se pone histérica. Y yo revuelvo en mi cartera pensando: '¿Cómo pude olvidar su leche? Le doy la leche a la misma hora todos los días. ¿Cómo olvidé eso?'
Mucho del estrés sobre la maternidad viene de la presión que me pongo a mi misma. La culpa me hace sentir mala madre. Si estoy grabando y no veo a mis hijos por dos días, o si tengo llamadas muy temprano o trabajo hasta tarde o me pierdo la hora de dormir, es loco cómo esa culpa puede quedarse contigo todo el día y te mantiene despierta en las noches.
La lactancia fue algo importante para mi, la segunda vez fue más difícil, y me hizo sentir insegura nuevamente, como si no pudiera cortarlo y no podía seguir el ritmo. Hay mucha presión para dar de mamar. Para mi fue más complicado que tener un bebé adentro por 9 meses y medio y dar a luz. Consume tu cerebro y solo piensas en ello todo el día. Sentía que no podía sentarme ni un momento. Si mi bebé tomaba una siesta y mi hijo estaba ocupado en algo, no podía estar como: 'Ok, me sentaré y haré algo por mi misma', sino que estaba como 'Bueno, tengo que sacarme la leche'.
Creo que siempre me sentí confiada como madre, pero hay veces, o gente, que hace que te cuestiones las decisiones que tomas. Hay una presión extra para no fallar cuando estar en el ojo público.
Hace unos años, publicó una imagen besando a mi hijo en los labios en Disneyland, y tuve mucha publicidad. Luca tenía 4 años y medio, quizás casi 5. Y recuerdo estar muy confundida. Nunca había pensado dos veces en el hecho de ser cariñosa con mi hijo. 
En otra ocasión, recuerdo caminar cerca de un quiosco de revistas en el centro comercial y vi mi foto en un tabloide. Decía 'A+mamá, Kate Middleton. A+ mamá, Kim Kardashian'. Yo era una C menos. En la foto, estaba sosteniendo a Luca y estaba inclinado hacia atrás llorando históricamente. Estoy segura que fue porque le dije que no podía comer un caramelo o un juguete o algo así, y algún paparazzi tomó la foto de ese momento. Me sentí terrible. Una vez que te conviertes en madre, sabes que la mayor responsabilidad de tu vida es cuidar de tus hijos, asegurarte que sean amados y felices, y que sean buenas personas. Es difícil hacer eso cuando todo lo que haces está bajo escrutinio.
Amo a mis hijos más que nada. No me puedo imaginar sin hijos. Pero no siempre me gustan ellos. Estoy constantemente limpiando detrás suyo y siempre corren en dos direcciones distintas y es absolutamente cansador. Es también lo que mas vale la pena.
Desde que nos ordenaron quedarnos en casa, tengo a Banks siguiendo un extraño cronograma de siestas, y estoy orgullosa de mi misma. Siempre ha tomado siestas de 30 minutos y es una pesadilla. ¿Sabes qué puedes hacer en 30 minutos? Básicamente nada. Y luego hoy, gritó los primeros 45 minutos de siesta. Mierda, ¿por qué? ¿Por qué hoy?
También soy maestra de segundo grado ahora mismo. Luca empieza la escuela a las 8:30 en la mañana y terminamos recién a las 3 de la tarde. Hace lo mejor que puede y algunos días son exitosos y otros me quiero tirar del cabello. Cuando te sientas al lado de tu hijo, enseñándole todo el día, se destacan las cosas que han sigo una lucha para ti, o que no te gustan. La paciencia para no explotar es algo a parte.
Tengo un esposo que se involucra mucho, pero siempre hay más presión para las madres. Mis hijos siempre me quieren a mi. Ambos quieren jugar conmigo. Siempre quieren que yo los acueste. Quieren que yo les haga la comida. Cocinar y limpiar es una locura. Luca tiene mucha energía, e incluso si estoy agotada, trato de decir que si. Seguro, vamos a andar en bicicleta. Sí, podemos saltar en el trampolín. Sí, te ayudo con esas almohadillas rotas. Y luego también está la bebé. Trato de incorporar cosas que ella pueda hacer. Una vez que está finalizando el día, y si no me siento amigable, me siento más culpable. ¿Por qué me irrita todo lo que hacen?
Una cosa que esta pandemia hizo en mi es estar como: Sabes, hoy me siento muy triste y necesito relajarme. Pongamos una película. Hay que explicar las madres y los padres a veces se sienten sobrepasados también es algo bueno.
En cuanto a mi relación, estamos muy bien. Es bueno tenerlo como pareja y poder pasar este tiempo juntos. Odio que sea bajo las circunstancias de una pandemia mundial, pero nunca habríamos tenido este tiempo en familia. Hemos tenido algunas peleas explosivas, pero siempre han sido constructivas, y al final siempre nos reímos y nos damos cuenta que somos las únicas personas con las que podemos descargar nuestras frustraciones ahora. Matt es la primer persona que llamo cuando estoy como: Siento que fallé hoy. Y él siempre me dice: 'Hablemos sobre todas las cosas en que no fallaste hoy'.
A veces, veo madres que tienen una gran vida social o que no se sienten que deben ser todo para sus hijos, y las envidio. También las he juzgado injustamente. Quizás esa gente haya encontrado el balance más fácilmente, o que no les importa demasiado, pero no creo que sean malas madres por eso. Luego de mis dos hijos, me tomó un segundo encontrarme a mi misma otra vez, y me di cuenta que mis deseos de ser madres son importante. Lucho con eso, y estoy mejorando.
Una cosa que me ayuda es recordar que vamos a decepcionar a nuestros hijos, que nos vamos a equivocar, y vamos a olvidar cosas, y habrán días en donde querremos devolverlos. Esos sentimientos son válidos, aceptables y normales. Y ninguno de ellos te convierte en una mala madre.


Fuente: Refinery29
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